Rosita Elvira Zerna Pinza

             *100 años maravillosos*

Mujer emprendedora, de profunda convicción cristiana y de sanos principios, le gusta rezar y ayudar a los demás, entretenida, divertida y aventurera. Siempre atenta a vivir la aventura de viajar.


1915, año de importantes acontecimientos en el mundo. Un hecho feliz que su familia recuerda hoy es el nacimiento de ROSITA ELVIRA ZERNA PINZA, madre abnegada, mujer de grandes valores y una luchadora incansable por el bienestar de los suyos. Nació un día jueves 15 de abril de 1915 en Alamor provincia de Loja-Ecuador. Fueron sus padres Marcelino Zerna y Asunciona Pinza. Es la primogénita de siete hermanos: Emiliano, Pedro, Cornelio, Digna y Sabina. Desde muy temprana edad asumió la responsabilidad de criar y cuidar a sus hermanos. Las circunstancias de la vida la llevaron a forjarse un carácter valiente, enérgico y luchador. A los 23 años se casó con Carlos Manuel Herrera Chamba, natural de Gonzanamá, provincia de Loja. Rosita vio en él, un futuro prometedor.
 De recién casada se instaló a vivir en “El Derrumbo”, perteneciente al cantón Alamor, ahí se sentía muy cerca de sus tíos y primos: los Pinza, los Córdova y de grandes amigos de toda la vida. Pronto empezaría a tener su propia familia. De sus diez hijos, seis llegaron a la vida adulta: Sergio, Graciela, Salomón, Nélida, Gloria y Ena. En 1941, cuando la guerra entre Ecuador y Perú, Rosita se vio obligada a dejar su casa y sus pertenencias y escapar del peligro junto a sus dos pequeños hijos y sus hermanos. Su esposo fue hecho prisionero y recuperaría la libertad al cabo de dos años. Se instaló a vivir en Las Lajas provincia de El Oro, donde se dedicó al cultivo de la tierra y a la crianza de animales, labores propias de la vida campesina. En 1956 y en busca de un futuro mejor para sus hijos se traslada a vivir a Machala. Ahí encontró trabajo y cobijo en la Escuela Isabel La Católica. Fue en 1960 cuando tomó posesión de su actual vivienda en el Barrio Luis Amando Ugarte, junto a su esposo y a sus seis hijos, ya adolescentes. A parte de sus tareas hogareñas, Rosita ha sido siempre una mujer emprendedora y ha desempeñado muchos trabajos para ganar dinero y mejorar el día a día de sus hijos. A partir de 1960, a la familia llegan nuevos miembros, son sus hijos políticos: Vicente Martínez, Ángel Paladines, Francisco Alvarado, Inés Martínez e Ignacio Arranz. Y empiezan a llegar los nietos: Galo Martínez, María Graciela Martínez, Elena Farías, Ángel Paladines, Dorys Paladines, Mónica Paladines, Verónica Paladines, María Belén Alvarado, Andrés Alvarado, Alex Alvarado, Carlos Herrera, César Herrera, Guisell Herrera, José Arranz, Erick Arranz, Jimena Arranz, En total 16 nietos, 25 bisnietos y 1 Tataranieta Mujer de profunda convicción cristiana y de sanos principios, le gusta rezar y ayudar a los demás. Acude todos los días a su Iglesia. Fiel devota de la Virgen del Cisne, a cuyo santuario peregrinaba todos los años, desde 1941.

En 1969 perdió a su hijo Sergio y pocos años después, en 1975 a su esposo Carlos. Rosita, mujer entretenida, divertida y aventurera. Siempre está atenta a cualquier plan que le lleve al placer de un viaje, así ha visitado muchos rincones de su país y el extranjero, con mucha gracia cuenta ricas experiencias de sus viajes. Rosita es una anciana guapa, dulce, venerable y muy querida por sus amigos y la Comunidad.
 Llega a sus 100 años con mucha energía y vitalidad. Sigue siendo una gran conversadora y le gusta seguir sintiéndose útil y sonreír con los demás. Por estos maravillosos 100 años y el enorme aprecio que su Comunidad siente hacia ella, esta fecha es celebrada también con autoridades de la Provincia como lo es el Alcalde de la Ciudad, quien compartió con ella una agradable velada Hoy es un día grande para ella y disfruta con todo merecimiento de todo cuanto ha sembrado a través de su dilatada vida. Esto es el cariño y respeto de todos.

                                                                                           ¡Felicidades Rosita y que Dios te bendiga!